La falta de pruebas o su mala interpretación, principales causas de reclamación en radiología

06/02/2018

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En España se realizan anualmente más de 47 millones de pruebas de imagen. Teniendo en cuenta su frecuencia de uso y el bajo volumen de reclamaciones, la radiología es una especialidad considerada de bajo riesgo por las aseguradoras. No obstante, se ve envuelta con cierta frecuencia en reclamaciones. Según datos de un estudio realizado por Sham, aseguradora especialista en el sector sanitario y socio sanitario, en Francia, sobre 107 expedientes clasificados como errores de diagnóstico, en 36 casos no se realizaron los exámenes de diagnóstico por imagen pertinentes, en 32 se produjo una mala interpretación de las pruebas radiológicas y en 6 de ellos el examen de Rx fue inapropiado.

Con estos datos sobre la mesa Sham ha presentado hoy una publicación que revisa los retos más importantes a los que se enfrenta la radiología y el diagnóstico por imagen desde el punto de vista del asegurador. Se trata de la primera edición en España de este monográfico que en Francia se publica desde 2012 y en que su último número se ha centrado en “La prevención de riesgos en radiología y diagnóstico por imagen”. Y es que según el doctor Frèderic Fuz, Director del Servicio de Gerencia de Riesgos de Sham España, “aunque no es una especialidad de riesgo, la radiología es de vital importancia para otras disciplinas y su elevado volumen de actividad y relación directa con la seguridad de los pacientes merecían una revisión de los desafíos a los que se enfrenta”.

La frecuencia y volumen de reclamaciones relacionadas con radiología está muy por detrás de las de cirugía, traumatología, obstetricia o urgencias. “Esto puede deberse a que nuestro sistema de especialidades, todavía clasificado en gran medida en órganos y sistemas, genera sesgos de medición, lo que conduce a que cierto número de reclamaciones por radiología se identifiquen erróneamente bajo otra disciplina”, explica Fuz. 

En el periodo de 2007 a 2012 solo 40 expedientes relacionados con la especialidad han resultado en condena. De hecho, las reclamaciones por radiología solo suponen un 1-2% de las condenas contra los mutualistas de Sham en Francia. Sin embargo, hay algunas constantes en las reclamaciones relacionadas con radiología, explica el Director del Servicio de Gerencia de Riesgos de Sham España: “los errores diagnósticos originan un retraso en la asistencia y frecuentemente hay ausencia de interpretación de las pruebas por un radiólogo cualificado. Problemáticas detectadas habitualmente en las visitas de riesgos médicos”.

Aunque con bajas tasas de reclamaciones, la radiología española se enfrenta a un reto inmediato y de especial relevancia en la seguridad del paciente: la trasposición de la Directiva 2013/59/EURATOM por la que se establecen normas de seguridad básicas para la protección contra los peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes, plazo que expira mañana, 6 de febrero. Esta directiva, aunque no es exclusivamente médica,  “pone de relieve la necesidad de justificar la exposición médica, incluida la de personas asintomáticas, y propone requisitos más estrictos en cuanto a la información que debe proporcionarse a los pacientes, el registro y la notificación de las dosis de los procedimientos médicos, el uso de niveles de referencia para diagnóstico y la disponibilidad de dispositivos indicadores de dosis”, explica Carlos Fernández Herreruela, Director Médico de Sham España.

Recomendaciones del asegurador en prevención de riesgos en radiología

En línea con la directiva europea desde Sham, como aseguradora de responsabilidad civil profesional, se plantean en la publicación presentada hoy una serie de recomendaciones para la gestión de los riesgos en radiología. Empezando por la forma en que se solicitan los exámenes de imagen, un paso crítico. Según el Director Médico de Sham España: “la falta de información puede conducir a una mala realización y/o interpretación. Por eso, el solicitante debe proporcionar toda la información necesaria (paciente, tipo de examen, región anatómica, motivo del examen, historia clínica, hipótesis diagnóstica, etcétera)”.

Además, la comunicación clínico-radiólogo ha de ser fluida antes, durante y después de la prueba de imagen y ambos deben asegurar la justificación y relevancia del examen, así como la relación riesgo-beneficio. En lo que respecta a la interpretación de las imágenes hay que tener en cuenta que el radiólogo no puede redactar su informe sobre la base única de las imágenes sin información sobre el examen clínico o los síntomas referidos del paciente. Se debería emitir sistemáticamente un informe elaborado por el radiólogo dentro de un plazo compatible con la urgencia del caso, así como organizar la confrontación de las interpretaciones del clínico y el radiólogo sobre los resultados de los exámenes de imagen y en caso de discordancia, sobre todo en urgencias, organizar la reevaluación del paciente.

Una cuestión importante para evitar posibles reclamaciones tiene que ver con posibles retrasos en caso de que sea necesario utilizar un aparato de diagnóstico por imagen que prolongue el tiempo hasta la realización del examen clínico. “En ese caso recomendamos que se registre en la historia clínica el momento en que se solicita la prueba junto con la descripción del estado de salud del paciente en esa fecha y quede constancia de cuándo se realiza, efectivamente, la prueba radiológica y la situación del paciente en ese momento del proceso”, explica Carlos Fernández.

Respecto a la información al paciente, este ha de ser informado sobre: el procedimiento, riesgos, beneficios, dosis de radiación a la que es sometido, resultados de la prueba, urgencia de los próximos pasos asistenciales… y esta debe ser clara y trazable en su historia clínica.

No menos importante es, desde el punto de vista de Sham, la formación. Según Carlos Fernández, “los materiales, procedimientos y métodos de interpretación están evolucionando constantemente y cada vez más rápidamente, por lo tanto, deben ser regularmente asimilados y aplicados por los profesionales. Y es que está comprobado que cuanta más formados están los profesionales sanitarios, mayor seguridad asistencial y, por tanto, menos reclamaciones”.

La interpretación de las imágenes se ha de realizar utilizando aparatología y software adecuados. Su disponibilidad es responsabilidad de las instituciones, que han de garantizar que los profesionales dispongan de los dispositivos más adecuados. Lo que enlaza directamente con la prevención de la obsolescencia tecnológica ya que “el uso de dispositivos de imagen anticuados puede implicar la responsabilidad de instituciones o de profesionales de la salud”.

Una publicación “de estreno” en España pero con tradición en Francia

Por primera vez en España se edita el “Punto de vista del asegurador”, una publicación dirigida a profesionales, gestores y administración sanitaria que desde el año 2012 en Francia analiza anualmente un tema de interés sanitario directamente relacionado con la seguridad de los pacientes y con la gestión de riesgos sanitarios. Así, tal y como explica Frèderic Fuz, “en las ediciones francesas se han revisado ya cuestiones como la administración de medicamentos, las infecciones nosocomiales, la historia clínica, los riesgos en neonatología y pediatría, la prevención de riesgos en anestesiología y cirugía ambulatoria y los riesgos en radiología e imagen médica”.  A partir de ahora Sham España publicará anualmente en nuestro país este monográfico con el objetivo de que se convierta, como ocurre en Francia, en una publicación de referencia en el sector sanitario gracias a su análisis del entorno, entrevistas con líderes de opinión, identificación de riesgos futuros y recomendaciones de la aseguradora.