Malapraxis y gerencia de riesgos: La creación de una cultura

23/07/2019

risk management

por Carlos Fernández Herreruela, Director Médico de Sham en España

Algo que me marcó de modo importante durante mis estudios en la facultad fue la experiencia que uno de mis maestros, un cirujano bastante famoso en aquella época, compartió con nosotros en clase. Nos contaba cómo, nada más terminar sexto de medicina, tuvo oportunidad de salvar la vida de un ciudadano que entró en apnea obstructiva en un autobús público realizándole una improvisada traqueotomía por cánula. La maniobra fue efectiva y la persona, efectivamente, sobrevivió, pero a los días se presentó en la consulta de mi recién licenciado profesor para anunciarle la presentación de una demanda por malapraxis ya que había quedado con lesión de una cuerda vocal. La demanda se presentó y acabó en absolución, pero la negativísima experiencia del joven médico le marcó tanta desconfianza en los pacientes que llegó hasta nuestros días en la facultad a mostrarnos que no podíamos confiar en ellos. Ese era el mensaje que había sacado de aquella experiencia.

El compromiso de salvar una vida necesita, sin duda, protección. Formando al médico para que evite los errores más frecuentes y protegiendo su patrimonio y su reputación para que no tiemble su mano en la asistencia. En definitiva, gestionando el riesgo del mejor modo posible.

Sham lleva en sus genes la necesidad de contribuir en su entorno porque conoce cómo muchos otros clientes lo han hecho antes y puede aportar y enriquecer a los que están en ese camino. Camino en el que aseguradora y asegurado deberían ser compañeros de viaje con la única función de ayudarse mutuamente. No deberíamos aceptar hoy que el asegurador permanezca impávido ante las reclamaciones que tienen lugar en el ámbito de sus coberturas sin iniciar ningún tipo de acción ni medida correctora.

Ahí es donde Sham ofrece, precisamente, un importante valor añadido, ofreciendo a sus clientes la realización de visitas de riesgo. Estas visitas no son ni una inspección, ni una auditoria, ni un examen. Son un momento de encuentro con un compañero de viaje. La mayoría de las veces los clientes no habían visto nunca a su asegurador. Por ello, acaban gozando de esa relación con Sham, porque es de colaboración, mutuo conocimiento y ayuda. Abren gustosos un escenario de oportunidades de mejora y un benchmarking que nos permite conocer cómo funcionan nuestras estrategias de calidad y seguridad del paciente respecto a los demás.

Hemos realizado ya numerosas visitas en España, pero nuestro objetivo es muy ambicioso, queremos conocer a cuantos más hospitales y profesionales, mejor, y, cuantas más veces tengamos ocasión de encontrarnos con ellos, más real será la visión del riesgo que tendremos en Sham… y que tendrán también nuestros asegurados y mutualistas, compañeros de camino.

Desde que llegamos a España, hace ya cinco años, trabajamos para crear cultura de gestión de riesgos. Este es solo el comienzo de un camino que quiere durar mucho tiempo, que quiere llenar de confianza y seguridad a los profesionales e instituciones de la sanidad española, públicos y privados, y que quiere terminar, ojalá, con el tiempo, haciendo innecesaria la existencia de un asegurador más que en la medida en que el riesgo médico es imposible de evitar por completo, pero sí de mitigar su impacto al mínimo posible, y en la medida en que, llegado ese día, seamos el compañero perfecto para nuestro asegurado.