El baremo sanitario, reto del futuro Gobierno

24/04/2019

puzzle elecciones

por Philippe Paul, Director Ejecutivo de Sham en España

El nuevo Parlamento que surja el próximo domingo 28 de abril tendrá que hacer frente a una serie de retos en el ámbito sanitario. El debate y aprobación del postergado baremo sanitario es un tema prioritario para garantizar una indemnización justa de las víctimas, la unidad y sostenibilidad del SNS y la adecuada cobertura de profesionales y pacientes.

La elección de nuestros representantes es siempre un punto de inflexión que nos permite mirar atrás para evaluar qué se ha hecho y, al mismo tiempo, poner la mirada en los retos que debemos abordar en el futuro. España afronta en este próximo mes la renovación de su Parlamento, con la elección de los nuevos diputados y senadores del 28 de abril, y simultáneamente la constitución de los nuevos parlamentos regionales de buena parte de las comunidades autónomas el próximo 26 de mayo.

Una cita electoral tan relevante es una oportunidad para quienes nos involucramos al lado de los profesionales de la sanidad por la mejora de la calidad del sistema sanitario de ver cómo el poder legislativo se planteará afrontar algunos retos indispensables para garantizar la unidad y sostenibilidad del sistema sanitario, tanto público como privado. Y en nuestra perspectiva, la aprobación de un baremo específico para los daños provocados en la asistencia sanitaria, el conocido como “baremo sanitario”, tiene un lugar prioritario.

La aprobación de este baremo específico es una cuestión que viene postergándose desde hace alrededor de diez años. Los diferentes gobiernos que se han sucedido desde entonces lo han tenido siempre en su agenda, como una necesidad expresada por los diferentes actores implicados (directivos y profesionales sanitarios, organizaciones de pacientes, juristas y aseguradoras). De hecho, durante estos años se han constituido comisiones de expertos que hasta han avanzado en la elaboración de borradores de una ley, pero esta nunca llegó siquiera a debatirse.

La Legislatura que comenzará en los próximos meses tiene una buena oportunidad de dar respuesta a esta necesidad normativa, que es prioritaria por varias razones. La falta de un marco jurídico específico y adecuado para las víctimas y para los profesionales -ahora se utiliza como referencia el baremo de accidentes de tráfico- ha llevado a situaciones no deseadas. Por citar dos ejemplos, el aumento de la medicina defensiva por parte de los profesionales, y por otro un incremento de la litigiosidad y de la cuantía de esas reclamaciones por parte de los pacientes y sus familias. Algo que desde Sham observamos en el ámbito europeo como una de las consecuencias de la falta de un baremo sanitario.

La aprobación del baremo sanitario vendría a dar la necesaria certidumbre que la buena gestión de nuestro sistema de salud requiere. Ofrecería el marco jurídico indispensable para dar justa cobertura a los daños derivados de la acción sanitaria, y además lo haría garantizando la unidad de criterio en todo el territorio español (ahora mismo las indemnizaciones varían mucho de una comunidad autónoma a otra).

Al mismo tiempo, si se trabaja de forma adecuada en conjunto con la Estrategia de Seguridad del Paciente y los programas de Calidad de la Gestión de ámbitos estatal y autonómicos, serviría para poner el foco en la Gestión del Riesgo sanitario con una mirada de medio y largo plazo que garantice la sostenibilidad financiera del SNS.

Los pronósticos auguran un Parlamento en el que tendrán cabida muchas sensibilidades políticas, tal vez el más diverso de todas las legislaturas. A todos ellas pedimos altura de mira para seguir construyendo junto a comunidades autónomas, directivos y profesionales sanitarios tanto públicos como privados, a pacientes y demás actores una Sanidad que siga siendo un motivo de orgullo.