“En Quirónsalud nuestro nivel de exigencia en seguridad del paciente es muy alto, como debe ser”

27/09/2018

Nuria Marañón Hermoso es la jefa del departamento de Seguridad del Paciente de Quirónsalud , un grupo sanitario que cuenta con más de 70 centros en toda España y que cubre todas las especialidades médicas para ofrecer una atención integral al paciente.

En Quirónsalud creen que no hay calidad sin seguridad y, de ahí su fuerte apuesta por la seguridad del paciente y también por la gestión y prevención de riesgos. Hablamos sobre ello con Nuria Marañón.

  • ¿Qué significa el concepto de seguridad del paciente en un grupo tan grande como el suyo?

La seguridad de los pacientes es un componente clave de la calidad asistencial, y una prioridad para el Grupo Quirónsalud, que tiene un firme compromiso con la excelencia clínica. Nuestro nivel de exigencia en seguridad del paciente es muy alto. Pero es como debe ser. Es una obligación ética, legal y profesional como líder en asistencia sanitaria.

Gracias al esfuerzo coordinado de todos los niveles de gestión y estructura directiva de la compañía, a lo largo de los últimos años, se han sentado las bases para avanzar con paso decidido hacia la excelencia en seguridad del paciente. Trabajamos en actuaciones orientadas a fomentar una cultura de seguridad desde una perspectiva no punitiva sino positiva, implicando y motivando a nuestros profesionales y adoptando las medidas necesarias a nivel organizativo para prevenir los riesgos, sin esperar a que estos sucedan para actuar.

Además, recientemente se ha puesto en marcha una Estrategia corporativa de Seguridad del Paciente que estará vigente entre 2018 y 2020, y está en consonancia con las principales estrategias y líneas de actuación nacionales e internacionales en este ámbito. Esta estrategia recoge nuestros objetivos corporativos y constituye el marco en el que todos nuestros centros van incorporando la cultura de la seguridad.

  • ¿Cuáles son los principales retos en seguridad del paciente?

Los retos son muchos. La creciente complejidad que alcanza el manejo de los pacientes hoy en día, con patologías cada vez más complejas y más comorbilidades como consecuencia del envejecimiento de la población, así como la incorporación de nuevas tecnologías y procedimientos, conlleva unos riesgos potenciales que nos exigen profundizar en la búsqueda del máximo nivel de seguridad de la prestación sanitaria. Estos cambios en los sistemas sanitarios hacen que cada vez surjan nuevos problemas de seguridad, pero también es cierto que ahora se abordan como prevenibles algunos que antes se consideraban inevitables.

  • ¿Y los principales problemas que ponen en peligro la seguridad?

La medicina es una profesión de riesgos, por eso es imprescindible que haya una buena planificación y que se estandaricen los procedimientos de trabajo para disminuir la variabilidad y minimizar el error. Equivocarse es algo consustancial al ser humano; la fatiga, las prisas, el estrés, las interrupciones, la falta de comunicación entre los profesionales… son todos factores que contribuyen a que los errores sucedan. La utilización de protocolos, alertas informáticas y listados de verificación contribuyen, entre otros mecanismos, a evitar su aparición.

  • Se habla mucho del impacto que las nuevas tecnologías pueden tener para mejorar la seguridad de los pacientes. ¿Qué experiencias hay en Quirónsalud en este sentido?

La tecnología aporta un gran valor a la seguridad ya que nos permite impulsar la implantación de prácticas seguras, impulsar el uso del big-data y de los registros de casos para mejorar el conocimiento, propiciar una mayor trasparencia para la información en salud y facilitar la participación de los pacientes en su seguridad, entre otros.

Conscientes de todo esto, hemos impulsado diversos sistemas que nos permiten mejorar y monitorizar la seguridad de los pacientes, entre los que cabe destacar la herramienta corporativa para la notificación online de incidentes desde la que los profesionales pueden comunicarlos de forma anónima y ponerlos en conocimiento de los responsables de los centros. Esto nos permite analizar los riesgos de forma inmediata y actuar en consecuencia. Además, el profesional que notifica recibe feedback sobre las medidas que se adopten para abordar el incidente comunicado, algo clave para que se sienta implicado en el proceso y no deje de notificar otros posibles incidentes.

Pero la tecnología no lo es todo. La mejora de la seguridad del paciente requiere de un esfuerzo sistémico complejo, y es imprescindible la participación de todos los agentes implicados en el progreso sanitario.