Medicina defensiva y seguros

06/07/2018

Pierre Yves Antier Sham España

Pierre-Yves Antier, CEO de Sham España

Identificada como tal en los años 70 a raíz de la crisis de la responsabilidad civil (RC) sanitaria en Estados Unidos -debida al aumento del número y la severidad de demandas contra médicos y hospitales- la medicina defensiva sigue su auge y afecta a todos los países europeos y, por supuesto, a España.

Un médico, al sentirse amenazado por posibles denuncias de sus pacientes puede protegerse pidiendo pruebas innecesarias o dejando de realizar intervenciones o pruebas supuestamente arriesgadas. Estas dos caras de la medicina defensiva tienen consecuencias distintas, pero siempre nefastas.

El hecho de pedir pruebas innecesarias genera un coste que soporta, bien el sistema sanitario público o las aseguradoras en función del país. Es difícil evaluar este sobrecoste pues, entre la prueba “imprescindible” y la prueba “innecesaria” existe todo un abanico de matices. Esta dificultad de definición se traduce en las grandes diferencias que existen para evaluar el coste de la medicina defensiva. Se manejan datos que van desde el 2,5% del coste sanitario total en Estados Unidos al 10% en Italia.

Pero junto al sobrecoste, la consecuencia más grave de la medicina defensiva es el hecho de que haya profesionales sanitarios que no propongan un tratamiento que, aunque conlleve riesgo, sí podría mejorar significativamente la situación del paciente. Para el paciente esto constituye una pérdida de oportunidad que puede tener consecuencias muy perjudiciales para su estado de salud.

La práctica de la medicina defensiva está muy desarrollada: un estudio elaborado por el psiquiatra y presidente de la Sociedad Aragonesa de Psiquiatría Legal y Forense, José Carlos Fuertes, muestra que el 70% de los médicos de atención primaria reconocía integrar este componente en las decisiones que tomaba y en los tratamientos que proponía.

El papel de la aseguradora frente a la medicina defensiva

El seguro, sobre todo si procede de una mutua que, como Sham, conoce bien la psicología de los médicos, contribuye a luchar contra el desarrollo de la medicina defensiva dando confianza a los médicos.

Haciendo análisis de riesgos en los hospitales, facilitando el asesoramiento en cuanto a buenas prácticas y promocionando sesiones de formación, Sham también contribuye a disminuir el número de accidentes médicos. Si, a pesar de estos esfuerzos, se produce un accidente y un médico es demandado, los peritos y letrados de la mutua trabajarán incansablemente en la defensa del profesional sanitario.

Reducir el sobrecoste procedente de la medicina defensiva es también una manera de reducir el coste de la siniestralidad y últimamente de mantener las primas del seguro dentro de lo asumible para los hospitales y los servicios de salud pública de las comunidades autónomas.