Retraso diagnóstico y pérdida de oportunidad por una posible descoordinación

16/04/2018

Un paciente con nódulos pulmonares se realiza en 2015 un TAC toraco abdominal a petición del servicio de neumología de su hospital. Le pautan una biopsia de esa lesión, causándole neumotórax, por el que precisa ingreso. Además, en el TAC se observó una lesión de páncreas por lo que se hizo una prueba de contraste, que se calificó de probable cistoadenoma mucinoso, por lo que se deriva a Digestivo de otro hospital para la realización de una punción aspiración de aguja fina (PAFF) que se hace, pero con una muestra insuficiente para llegar a diagnóstico. No obstante, el paciente no recibió los resultados de dicha prueba, ni se hizo un seguimiento del estado del paciente. Tras acudir el paciente meses después al Servicio de Atención al Cliente, se comprueba que sí había llegado la biopsia, derivándose a cirugía de Aparato Digestivo.

Ante esta situación la paciente acude a la medicina privada, realizándose un TAC de páncreas, apreciándose crecimiento de la lesión, que precisa tratamiento con quimioterapia y paliativos.  

Se trata de un caso en el que ha existido alguna descoordinación entre los servicios. El paciente también fue derivado desde el servicio de Digestivo en 2015 al servicio de Cirugía, sin constar que acudiera, y pese a que es cierto que no hizo seguimiento en algunos momentos de las indicaciones, no justifica un incorrecto seguimiento del paciente por el servicio de Digestivo. El citado servicio, no recepciona la prueba solicitada, ni hace seguimiento de la misma, ni de si el paciente ha ido o no al servicio de Cirugía, produciéndose un comportamiento alejado de la lex artis , que si bien parece fue seguido en la medicina privada, lo que le pudo llevar a desentenderse de la sanidad pública, no impide que ésta deba cumplir criterios de calidad, que no se cumplieron en éste caso.

El retraso diagnóstico que ocasionó la descoordinación entre servicios pudo provocar una pérdida de oportunidad en la que debe plantearse una hipótesis alternativa, para valorar, si en el caso de haber ocurrido, los resultados hubieran sido diferentes.

En este caso, ya cuando se le realiza la biopsia en 2015, el paciente sufría un cáncer con metástasis, es decir, en un estadio avanzado, que se considera incurable, en el cual el único tratamiento posible, es de tipo paliativo. Haciendo una valoración a posteriori de los hechos; de esa forma, ahora sabemos, que esas lesiones pulmonares que existían en dicha fecha, eran metástasis de un tumor pancreático.

Por lo anteriormente expuesto, el retraso entre la realización de la prueba y la obtención de sus resultados, no supuso un empeoramiento en el pronóstico del paciente, y en caso de considerarse un retraso reprochable, habría que considerar que en todo caso se perdió la oportunidad de administrar antes un tratamiento paliativo que pudiera mejorar la calidad de vida del paciente, aquejado de una enfermedad incurable, progresiva, irreversible y mortal.

La doctrina del TS en relación a la pérdida de oportunidad indica que su virtualidad, se limita a determinados supuestos en los cuales el nexo de causalidad se presenta con grado de probabilidad razonable, pero no suficiente para tener por producido el resultado dañoso consistente en la pérdida de un beneficio o para atribuirlo al agente.

La STS de 24 noviembre de 2009 (Sala Contencioso) indica que la pérdida de oportunidad, se configura “como una alternativa a la quiebra de la lex artis que permite una posible respuesta indemnizatoria en los casos que tal quiebra no se ha producido y, no obstante, concurre un daño antijurídico consecuencia del funcionamiento del servicio”.

Una mejor coordinación entre los servicios hubiera alertado que no había células suficientes para hacer la prueba, teniendo que hacer varios meses después otra punción para el diagnóstico final de las pruebas.

Sham, mediante la gestión de riesgos, colabora con el área de calidad de los centros que asegura para prevenir los riesgos de salud tanto de forma directa como a través de comisiones multidisciplinares.  Uno de los ejes principales tanto para el asegurado como para Sham es la seguridad del paciente, de los profesionales y, evidentemente, de la institución.